El cuento popular de la ranita
Había una vez una ranita que saltaba muy feliz entre los durmientes de la vía de un tren, y en eso llego otra ranita a cruzar hacia el otro lado de las vías y vio a la ranita que salta por entre las vías muy feliz y le dijo antes de irse, no te quedes aquí porque es peligroso. Pero la ranita hizo caso omiso y siguió saltando hasta que paso un tren a toda velocidad y le arranco las nalguitas, entonces la ranita se quedo ahí acostada pataleando y llorando "buju! buju! mis nalguitas, mis nalguitas!!! buju!" y en eso pasa otro tren a toda velocidad y le arranca la cabeza.

Moraleja: No pierdas la cabeza por unas nalguitas.


3 Comentarios:
Pero a veces es imposible evitarlo... la carne es debil... y la calentura canija :p
el diablo es puerco...
jajaja te la mamaste wey! está curada
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
Vínculos a esta publicación:
Crear un vínculo
<< Página Principal